
Un niño amasa una hogaza de pan y entorna los ojos al olor a tomate frito con habicholillas que se desliza por una ventana abierta. Mientras, lejos, una mina se derrumba y un gato observa la ciudad desde un rascacielos.
Una cancela oxidada se desgarra acompasando el cortejo de las chicharras y las luciérnagas. Hace calor.
Hace frío también donde el océano embravece y engulle un mercante y los peces, ajenos, serpentean con las corrientes.
La música, siempre la música invisible y muda que hace bailar las galaxias y las cigüeñas como marionetas sujetas por jirones de un tiempo apresado en una danza sin principio.
Alguien que se llama Gara nace mientras un perro duerme y otra salta y un murciélago aletea sobre un nomeolvides y bajo una estrella que sonríe y regala su última luz.
Unas campanas tañen, será que alguien muere y vuelve a sumergirse en esta coreografía en la que nada está ensayado porque sólo el movimiento importa, sólo los actos simultáneos que ignoran el ritmo del que forman parte, un ritmo espontáneo y quebrado, hipnótico y derrotado como los acordes de un bandoneón desahuciado.
Receta de habicholillas con tomate
Ésta es la receta de las habicholillas con tomate de la abuela María, la abuela de ese niño que lo mismo amasa una hogaza de pan y que estira tiras de pasta para hacer espaguetis.
Ingredientes para 4 personas:
- 1 kg. de judías verdes redondas, si son pequeñas, mejor.
- 2 kg. de tomates maduros para freír (o 1,5 kg. de tomate triturado en lata).
- 2 ajos
- 1 cebolla grande
- Aceite de oliva virgen extra (hay muchos, pero a esta receta le van especialmente bien los aceites de Bailén).
- Sal y pimienta.
Aunque esta receta es extremadamente sencilla, sin embargo es extremadamente complicado y casi imposible que el guiso de habicholillas con tomate alcance el nivel del de la abuela María. En nuestro caso ha sido imposible, pero esperamos que vosotros lo consigáis.
1.- Lavar muy bien las habicholillas, cortar las puntas y trocear en pedazos medianos, como mucho de 2 cm. de longitud. Reservamos.
2.- Lavamos y rallamos los tomates, para freírlos, desechando la piel. Si no es temporada de tomates o preferimos comprarlos ya triturados y en lata, que sean de buena calidad, porque es lo que va a marcar la diferencia de la receta.
3.- Una vez rallados los tomates, calentamos 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén y freímos en ella los ajos enteros y machacados, y la cebolla cortada en juliana, a fuego medio, para que transparente pero no se dore.
4.- Cuando la cebolla esté transparente, incorporamos los tomates rallados, sal y pimienta al gusto, y freímos durante 10 minutos.
5.- Mientras freímos el tomate, en otra cacerola ponemos agua a calentar y cuando hierva, añadimos las habicholillas cortadas. Cocemos a fuego medio-alto también durante 10 minutos.
6.- Transcurridos estos diez minutos de cocción, quitamos casi toda el agua de la cacerola de las habichuelas, aunque dejamos al menos un par de dedos en el fondo, bajamos el fuego a casi el mínimo y añadimos todo el tomate frito.
7.- La clave de esta receta es que las habicholillas acaben de cocerse con el tomate y sea todo a fuego lento y que queden muy tiernas.
8.- Vamos probando de textura y sal, hasta que queden a nuestro gusto.
9.- Disfrutar.