Alitas de pollo

Cuando Andrea cerraba los ojos se le fundían en los párpados las imágenes de todo lo ya acontecido y también de lo no acontecido aún; veía a la vez la lluvia y el desierto, los pájaros y el trigo, la nieve y las lechuzas, las personas que había conocido y las que nunca conocerá, su propia muerte y las de sus hijos, las de sus abuelos y todas las muertes de todos los seres de todos los mundos.

El dolor y el placer en su piel eran simultáneos e  insoportables. No podía separar los sonidos en sus oídos, donde era todo ruido y silencio a la vez. En su olfato se mezclaban olores repugnantes y aromas relajantes. Y en su boca se unían todos los sabores, desde las acarameladas alitas de pollo que guisaba su abuelo los sábados por la noche hasta el gusto a tierra u óxido.

Andrea tenía pánico a cerrar los ojos y trataba de inventar algo que le permitiera separar todas esas sensaciones y percibirlas poco a poco, una tras otra. Andrea soñaba con inventar el tiempo.

Receta de alitas de pollo

Porque… ¿cómo sería el tiempo si no lo midiéramos? ¿Existiría?

Andrea soñaba con inventar el tiempo para poder saber cómo eran las alitas de pollo que guisaba su abuelo los sábados por la noche y cuya receta es ésta que compartimos. 

Ingredientes para cuatro personas:

  • 1,5 kg. de alitas de pollo, troceadas
  • 5 dientes de ajo
  • 1 cebolla mediana
  • 1 cucharada pequeña de pimentón dulce
  • 1 lata de tomate triturado
  • 2 hojas de laurel
  • ½ vaso de vino blanco de guiso
  • 1 cucharada sopera de mostaza ‘a la antigua’
  • 50 mililitros de salsa de soja, aprox.
  • Opcional: una cucharada de cúrcuma
  • Opcional: una cucharada de tomillo
  • Opcional: una cucharada de orégano
  • AOVE

Para hacer estas alitas de pollo necesitaremos una sartén grande y ancha, y al menos una hora de cocción final para que queden muy muy tiernas.

1.- Comenzaremos cubriendo el fondo de la sartén con aceite de oliva virgen extra y calentándolo a fuego medio. Una vez caliente, añadiremos las dos hojas de laurel y los ajos enteros y machacados, con piel.

2.- Cuando los ajos empiecen a dorarse, añadiremos la cebolla cortada en trozos pequeños. Removemos un par de minutos y antes de que la cebolla empiece a dorarse incorporamos la cucharada de pimentón, removemos tan sólo unos segundos para que éste no se queme y añadimos enseguida el tomate triturado. Éste debe ser de calidad; nosotros proponemos una lata de tomate triturado para ahorrar tiempo, pero si es tomate natural, mucho mejor.

3.- Mantenemos todo a fuego medio hasta que el tomate esté frito (unos 10 ó 12 minutos, aproximadamente). En ese momento incorporamos las alitas de pollo, salpimentamos (importante: echar muy poca sal porque después la salsa de soja aumentará el salado del guiso) y seguimos friendo unos 5 minutos para que éstas se cocinen ligeramente antes de añadir el resto de los ingredientes.

4.- Cuando las alitas ya están guisadas en su exterior añadimos el vino blanco de guiso, la cucharada de mostaza a la antigua, la cúrcuma,el tomillo y el orégano (opcionales, aunque nosotros siempre los utilizamos) y la salsa de soja, subimos el fuego a medio-alto y cocinamos unos 5 minutos todo el conjunto. Tras estos 5 minutos añadimos el agua justa para casi cubrir las alitas y mantenemos la cocción hasta que la salsa haya reducido considerablemente y quede lo suficientemente espesa para mojar las alitas y unas patatas fritas.

5.- Recomendamos al menos una hora de cocción desde que se han añadido todos los ingredientes, lo que garantizará la textura de la salsa y que las alitas estén suficientemente tiernas.

Tras ese tiempo las alitas estarán listas para disfrutarlas y no mezclarlas con ningún otro sabor; si acaso, con unas patatas fritas de guarnición y una ensalada para acompañar.

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