Bhaji de cebolla

Ahora que estoy al borde del abismo, que piso la frontera entre la memoria y el olvido, me afano por reconstruir mi vida y hacer una retrospectiva de quién he sido y lo que he hecho. He dedicado un cuaderno entero a crear un calendario regresivo hasta la fecha de mi nacimiento para ir anotando en él los hitos más importantes que han marcado mi vida. 

Anoto en el calendario las fechas de los acontecimientos que creo más relevantes y al lado una pequeña descripción a modo de exomemoria o de paracaídas ante el vacío al que me precipito.

He anotado por ejemplo la fecha de mi nacimiento, cuando ganamos el torneo de baloncesto del colegio, el primer otoño en la universidad, el curso de cocina india en el que conocí a María y me aficioné a los bhaji de cebolla y el dal de lentejas rojas, el verano de “Rayuela” y “El sol del membrillo”, el febrero en que falleció mi padre y el junio del nacimiento de Andrea.

La vida se presenta así ante mí como una sucesión de fechas, de hitos, que me invita también a preguntarme qué ha ocurrido en esos largos espacios entre un evento y otro, cómo y qué ha sido mi vida en esas casillas en blanco que no tienen ninguna anotación en el calendario.

También me pregunto si soy ese chaval de quince años que se divertía con los amigos torturando a las ranas o ese cincuentón de pelo blanco que acabó por hacerse vegano y sacaba de la piscina a los insectos que caían al agua para darles la oportunidad de seguir viviendo.

Me tienta apuntar ya en el calendario la fecha de mi muerte y dejar así cerrado el círculo, porque ante mí ya no se abren más opciones que otro espacio en blanco, otro salto sobre ese vacío de memoria que me va a ir borrando despacito pero imparable, y preguntas que soy incapaz de responder.

Receta de bhaji de cebolla

Los bhaji son unas tortillitas fritas típicas de India; pueden ser de cebolla u otros ingredientes, preferentemente verduras, ya que admite multitud de combinaciones. Nosotros en este caso nos hemos decantado por la opción más tradicional del bhaji de cebolla.

Son buena opción para tomar como aperitivo, acompañando otros platos, y si queremos, podemos poner un cuenco de chutney de mango para darles un toque dulce.

  • 3 cebollas grandes
  • 300 gramos de harina de arroz
  • 50 gramos de harina de maíz
  • 3 cucharadas de aceite de girasol (nosotros lo hemos sustituido por AVOE).
  • Sal
  • 2 cucharadas soperas de comino
  • 1 cucharada de postre de jengibre rallado (mejor si compramos la raíz y lo rallamos nosotros mismos)
  • 3 dientes de ajo rallados
  • Si queremos podemos incorporar otras especias al gusto, como semillas de hinojo, de mostaza, fenogreco, curry, cúrcuma, etc., incluso alguna hierba aromático como cilantro o perejil.

1.- Pelamos las cebollas, las cortamos en juliana y las colocamos en un bol. Añadimos sal, la mezclamos bien con las cebollas y tapamos el bol con un film transparente al menos una hora para que las cebollas se reblandezcan y suelten agua.

2.- Transcurrido al menos ese tiempo (entre una y dos horas), añadimos el resto de los ingredientes: las 3 cucharadas de aceite de girasol, los 300 gramos de harina de garbanzos y los 50 de harina de maíz, los dientes de ajo rallados, la raíz de jengibre rallada y las especias.

3.- Mezclamos todo bien para que quede una masa a la que podamos dar forma de tortillitas, que luego freiremos. Si está demasiado seca, podemos añadir agua hasta que quede con una textura que nos permita darle forma con la mano pero sin que se deshaga.

4.- Finalmente sólo quedará freírlas: en una sartén grande ponemos aceite a calentar, a fuego medio, y vamos friendo las tortillitas por ambos lados. No es aconsejable calentar mucho el aceite porque los bhaji se harán muy rápido por fuera pero quedarán crudos por dentro. Los freímos hasta que tengan un tono dorado y los vamos retirando a una fuente con papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

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