Empanada de bacalao

Ruidos, miradas, gestos y caricias posiblemente fueran las primeras formas de comunicar. Quizás después fueran pinturas en las paredes de las cuevas. Y luego, rapsodas y epopeyas, iliadas y odiseas, grabados y tablillas, papiros y lienzos, libros y periódicos, fotografías, archivos, radios, televisores, ordenadores, servidores y todo tipo de dispositivos móviles.

Como una obra de teatro, que cambia de ser leída en un libro a ser interpretada en un escenario, los soportes de esa comunicación también han conformado el mensaje que trasladan, como el envoltorio de un caramelo que se hubiera pegado a éste y ambos se hubieran hecho inseparables.

Y la evolución de estos soportes se ha transformado en paralelo al crecimiento exponencial numérico de la especie humana: si en el año 1 del calendario gregoriano había unos 170 millones de personas en el planeta, en 2025 éramos ya más de 8.000 millones.

Más de 8.000 millones de personas comunicando con medios y herramientas para llegar a más de 8.000 millones de personas.

Los bosques modernos no son de árboles sino de palabras y aunque al principio sí importaba la transferencia de conocimientos para la supervivencia, en la actualidad es irrelevante. El saber es tan amplio y diverso como inabarcable, y además puede ser almacenado y también generado por mecanismos artificiales.

Ante esta selva informe de los mensajes, la emocracia marca las reglas. Hay pocas esperanzas de que esta empanada de bacalao sobreviva en el tiempo si la foto y el inicio de este texto no consiguen emocionar en algún sentido ni retener una atención cada vez más efímera y volátil.

Y sin embargo, frente al esfuerzo ingente que es gritar en este bosque tan habitado, tan poblado y a la vez tan desierto, generación tras generación se transmiten sin prisas ni urgencias, en calma, la certeza de las bibliotecas, la humildad de los museos y el canto de los rapsodas pausados y listos para volver cuando sean de nuevo necesarios.

Receta de empanada de bacalao:

Ingredientes para la masa:

  • 500 gr. de harina de trigo
  • 150 gr. de aceite de oliva (si es aceite sobrante del sofrito, mejor)
  • 150 gr. de agua
  • 25 gr. de vino blanco
  • 5 gr. de levadura fresca
  • 10 gr. de sal
  • 1 huevo batido para pintar la empanada antes de hornear

Ingredientes para el relleno:

  • 500 gr. de migas de bacalao desalado
  • ½ pimiento rojo de asar
  • 1 pimiento verde de freír
  • ½ cebolla
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 tomate rallado
  • Aceite de oliva virgen extra
  1. Empezaremos por preparar el sofrito; podemos prepararlo el día anterior ya que además será mejor rellenar la empanada con el sofrito frío. Para ello ponemos abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén; no importa que sobre porque lo aprovecharemos para la masa de la empanada. Calentamos el aceite y añadimos la cebolla; cuando empiece a transparentar incorporamos los pimientos, cortados en trozos pequeños, y freímos todo unos 4 ó 5 minutos.
  2. Incorporamos la cucharadita de pimentón al sofrito, movemos rápidamente unos segundos y enseguida vertemos también el tomate rallado. Mezclamos bien y freímos unos 7 u 8 minutos, lo justo para que se fría el tomate.
  3. Justo antes de apagar el fuego, incorporamos el bacalao, que previamente habremos cortado con una tijera en trozos pequeños. Mezclamos bien unos segundos y apagamos el fuego, ya que el bacalao se hará solamente con el calor del guiso.
  4. Dejamos enfriar o incluso reservamos para el día siguiente, y guardamos el exceso de aceite para la masa de la empanada.
  5. Para hacer la masa de la empanada, mezclamos 500 gramos de harina de trigo, 150 gramos de agua, 150 gramos de aceite (incluyendo el aceite sobrante del sofrito), 25 gramos de vino blanco, 5 gramos de levadura fresca o un sobre de levadura de panadería en polvo y 10 gramos de sal. Amasamos todos los ingredientes hasta lograr una bola manejable que no se pegue a las manos, la cual dejaremos reposar en el fondo de un bol tapado durante unos 20 minutos.
  6. Tras el reposo, separamos la masa en dos partes iguales (aproximadamente) y las estiramos sobre la mesa, dándoles la misma forma en la medida de lo posible ya que una cubrirá a la otra. Intentamos dejar la masa lo más fina posible, para que luego el pan no le coma demasiado protagonismo al relleno, sino que lo compartan.
  7. Colocamos una lámina de masa sobre papel de horno y ponemos ya éste en la bandeja de horno, el cual empezamos ya a precalentar a 200 grados, calor arriba y abajo.
  8. Ponemos el relleno sobre la lámina de masa, sin llegar hasta los bordes, para sellarlos después. Distribuimos uniformemente y colocamos la otra lámina de masa sobre ello, para cerrar la empanada.
  9. Con un tenedor vamos aplastando todos los bordes de la empanada, para sellarla por completo. Con el mismo tenedor pinchamos la parte superior de la empanada para que la masa no se abulte al cocerla. Además, en el centro de la empanada haremos un agujerito para que salga el vapor de la cocción.
  10. Por último, antes de meterla en el horno, pintamos generosamente la masa con un huevo batido.
  11. introducimos la bandeja en el horno y cocemos a 200 grados, calor arriba y abajo, durante al menos 40 minutos; el tiempo de cocción dependerá de cada horno. La empanada estará lista cuando adquiera un sugerente color dorado.
  12. Sacamos y dejamos templar antes de consumir.

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